29 DE NOVIEMBRE 2025
A las 8,30 de la mañana salimos,
unos en
microbús y otros en sus propios coches, en dirección a Pozo Estrecho,
concretamente a La Yerbera, donde nos esperaba nuestro guía de lujo Javier Lorente (no hace falta que
indique más de este gran artista polifacético, pintor, columnista, fotógrafo,
profesor de pintura y gran activista en la defensa de nuestro patrimonio…él
dice con orgullo “Cómo me gusta enseñar los pueblos y el paisaje del Campo de
Cartagena y no digo ya de Pozo Estrecho”.
Pues bien, así comenzamos una jornada
de lo más interesante. No imaginábamos cuántas cosas íbamos a descubrir en Pozo
Estrecho, tan cercano y al mismo tiempo tan desconocido.
Comenzamos con Quesos La Yerbera,
donde Luisa e Isabel nos hicieron un
recorrido por todo el proceso de fabricación, terminando con una degustación de
exquisitos quesos rociados de buen vino. Disponen de una gran variedad de
sabores y tamaños, así como de cremas deliciosas que se pueden adquirir in
situ.
Ya calentitos nos dirigimos al
Caserón de Los Pinos, una edificación ecléctica, perfectamente conservada, con
un gran jardín de árboles y plantas autóctonas, que nos fue mostrado por su
propietario D. Daniel Segura con todo lujo de detalles y con una amabilidad
sobresaliente. Del caserón pudimos visitar la planta baja que constituye un
auténtico museo.
Seguimos nuestra ruta, siempre
acompañados por Javier, hacia la Casa del Teatro, donde nos recibió Mercedes,
una señora entrañable que nos explicó el contenido de las diferentes salas:
vestuario, zapaterías, sala de ensayos, de reuniones, etc.
Así llegamos a la Iglesia de San
Fulgencio, construida a principios del
siglo XVIII, donde pudimos admirar sus extraordinarias pinturas, restauradas y
recuperadas por Javier Lorente. La iglesia es una joya arquitectónica y
artística, con una cúpula absolutamente maravillosa, siendo la talla de San
Fulgencio obra de Roque López, discípulo de Salzillo. La torre de la Iglesia se
ha convertido en símbolo de Pozo Estrecho.
Hicimos una ruta panorámica en el bus
para ver otras muchas Casas-Palacio diseminadas por los alrededores, todas
ellas de estilo ecléctico (aunque popularmente las asocian al estilo
modernista); al estar cerrados los accesos a
las fincas no pudimos visitarlas.
Y para terminar, Javier nos había
reservado un comedor en Los Fermines,
donde asaltamos una exquisita paella, con entrantes, ensaladas, buen vino,
postre y café. Ah y unos chupitos para brindar por nuestro guía y por Pozo Estrecho.
Gracias Javier.
Un día espléndido que nos hizo
GALILEOS.
.








No hay comentarios:
Publicar un comentario